14 de marzo de 2025
Cuando un museo o una universidad nos escribe por primera vez, la conversación suele empezar con una pregunta abierta: qué tenemos, qué necesitamos y si el grupo puede hacerse cargo. Antes de esa llamada conviene tener ordenada cierta información, porque de ahí salen el presupuesto, los plazos y la logística de la campaña.
No hace falta un informe técnico. Basta con saber qué pieza o yacimiento se quiere trabajar, en qué estado está el material y qué se espera obtener: una preparación para estudio, una réplica para exposición o una excavación completa. También ayuda indicar si hay documentación previa, como mapas, fotos o notas de campo. Con eso podemos decir con seriedad si el encargo entra en nuestra agenda o si conviene derivarlo.
Si todavía no tenés claro por dónde empezar, escribinos y lo vemos juntos. Para una idea de cómo trabajamos en campañas anteriores, se puede ver el resumen de la preparación en laboratorio o directamente coordinar una consulta.