El trabajo de Baryonyx no ocurre solo en el yacimiento. Detrás de cada prospección, cada bloque extraído y cada pieza preparada hay un equipo de geólogos, preparadores, estudiantes y voluntarios que coordinan sus tareas con protocolos claros.
Si participás de una excavación o colaborás en el laboratorio, tu tarea queda registrada en el cuaderno de campo y en la documentación fotogramétrica de la pieza. Así se construye el registro científico.
No venimos a explicar teoría con diapositivas. Cada persona que se suma a una campaña aprende haciendo: a leer un sedimento, a marcar una cuadrícula, a decidir cuándo una pieza necesita consolidación antes de tocarla. Ese oficio no se transmite en un aula, se transmite al lado de la pieza.
Por eso organizamos jornadas abiertas y talleres con grupos reducidos. Quien participa sale con criterio propio para distinguir un hueso de una roca, conociendo los protocolos de extracción y con una idea clara de lo que implica conservar un ejemplar durante décadas. Si te interesa la paleontología de campo, el mejor punto de partida es ver cómo trabajamos en una excavación real.
Nuestro trabajo no se limita a sacar huesos de la tierra. Cada campaña se organiza con un protocolo claro: primero la prospección del yacimiento, después la excavación con georreferenciación de cada resto y, al final, la preparación en laboratorio para que la pieza quede lista para estudio o exposición.
Para quienes colaboran con nosotros, esto significa participar en un proceso completo, con tareas definidas y supervisión constante del equipo técnico.